Nuestro origen se remonta a 1899

Agua de colonia concentrada Álvarez Gómez o cuando la tradición se hace aroma. La friolera de 100 años hace que miles y miles de personas se perfuman cada mañana con el agua de colonia de Álvarez Gómez.

Agua de colonia concentrada Álvarez Gómez es un producto que comenzó su andadura en 1912 y que está indicado para uso de toda la familia, en abundante cantidad y en cualquier ocasión.

Tres primos hermanos procedentes del norte de León, fundaron en 1899 una tienda en el centro de Madrid desde dónde se dispensaban todos los productos de perfumería, tratamiento y maquillaje que en aquellos momentos existían en el mercado español.

Como había mucha escasez, en numerosas ocasiones el propio perfumista se encargaba de preparar esos mismos productos en la trastienda de su establecimiento, por lo que la familiarización con las mejores materias primas y la elaboración de los productos estaba a la orden del día.

Así que, por el curso natural de los acontecimientos, un buen día surgió la idea de crear sus propias mezclas. De aquella fabricación artesanal surgieron muchos productos elaborados mediante la destilación de esencias y flores naturales.

Hoy la cuarta generación de la saga es el presente de la empresa. Rafael, dirige con éxito la Compañía teniendo muy presente el sabio consejo que les dio su padre, “La empresa es menor de edad, cuidad de ella y ella cuidará de vosotros”.

Aunque asegura que nunca pensó que continuaría con el negocio familiar, “con mi licenciatura en CCEE en el bolsillo y después de cumplidas las Milicias Universitarias, no tenía previsto el trabajar en AG, incluso ya había realizado alguna entrevista de trabajo, pero finalmente mi familia me convenció.

Al principio, mi formación no me sirvió de mucho pues tuve que llevar a cabo todo tipo de tareas que sólo se podían aprender de las personas que en ese momento estaban en el negocio. Lo primero que me enseñaron fue a preparar las mezclas de las esencias para fabricar nuestra “Colonia Concentrada” que se seguía haciendo en el sótano de la tienda de la calle Sevilla, 2 de Madrid.

Además aprendí las labores de administración y contabilidad. Me dediqué a la venta, a la compra de mercaderías para la tienda y materias primas para la fábrica, a poner escaparates de las tiendas, a visitar clientes, etc. Esto me permitió conocer y comprender las claves del éxito que había alcanzado entonces la empresa”.

Para un negocio como éste es clave saber adaptarse a los nuevos tiempos, y por ello Rafael ha apostado siempre por la innovación, “Yo soy un enamorado de las nuevas tecnologías tanto en el sentido físico como en el teórico o de gestión. Hay que definir las necesidades de mejora y dejarse llevar por la corriente de los nuevos inventos con el fin de alcanzar una cierta excelencia”.

Además, asegura, cuenta con un maravilloso equipo creativo, “mi ‘equipo mágico’ que es capaz de inventar a pesar de la limitación de nuestros recursos”. De entre todos los productos, es obvio que todo el equipo está orgullosísimo de su agua de colonia, “Es un producto noble de una gran calidad con una respuesta gratificante a todos los esfuerzos que hemos hecho por él. Después de estos cien años sigue de plena vigencia y con una demanda creciente.

Estamos muy orgullosos de haber conseguido llegar hasta aquí, esto no todo el mundo lo puede decir y supone un reto para nosotros celebrarlo y darlo a conocer como corresponde”. Además de un frasco edición especial del centenario, como novedad, la Casa madrileña está a punto de sacar al mercado una línea de productos específicos para el cuidado del hombre: Alvarez Gómez Barbería.

Seguro que Rafael hará buen uso de ellos, de momento, confiesa, no sale a la calle sin haberse peinado con su agua de siempre, un gesto que le transporta a uno de sus mejores recuerdos de infancia, “mi madre me peinaba con la colonia que yo llamaba del tren, pues la palabra “Agua” de la etiqueta de la “Colonia Concentrada” me recordaba a una locomotora de vapor”.


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oct 11, 2012 Categoría: General Enviado por: admin